jueves, 11 de noviembre de 2010

Hablando de... Lenny

Hoy Jesús Angel Rodriguez nos habla de Lenny, una película de Bob Fosse:

Lenny de Bob Fosse
 
Hoy me siento melancólico, así que revitalizaré mi autoestima asumiendo que el público conoce o aún desea revisitar a uno de los grandes: Bob Fosse.

Un entrevistador hace una pregunta, se ven rollos de cinta de grabación girando pero a la vez se oye la voz de una mujer atractiva que, además, mira fuera de eje una y otra vez, rompiendo cualquier simetría en cada corte y en cada encuadre y todo ello unido al flashback constante. Este tipo de edición es indiscutible marca de la casa “Lenny”, “All that Jazz” o “Cabaret”.
 
El cine de Fosse y en concreto “Lenny” es un prodigio de inteligencia emocional, de ésa de la que se supone un director de cine debe tener a raudales. Ver esta película (o “All that jazz”) es sentir en la piel que el tipo que está detrás de la cámara tiene vida propia, puntos de vista, ideas profundas y preocupaciones muy hondas que al final son enmascaras en la parodia, el circo de tres pistas y una inconmensurable complejidad narrativa. El texto de Julian Barry es denso y complejo (socialmente demoledor) pero sólo en manos de Fosse una narración tan llena de matices y oscuridades puede mostrar a la vez tanto entretenimiento visual, tantos planos hermosos , un montaje (mano a mano con el editor Alan Heim) tan inteligente y creativo como para llenar un par de libros . Por cierto que el propio Alan Heim, gran editor en Hollywood, declaró en el célebre documental sobre el montaje “The magic of editing”, que la idea final de la película en la que se pasa directamente y aún en plena escena del juicio a la escena de la muerte del propio Lenny, yaciendo desnudo sobre el suelo de su casa, es una de las más grandes y rompedoras ideas que jamás se han tenido ante una mesa de montaje.


Que Fosse era un mago de la puesta en escena lo atestiguan todas sus coreografías pero… ¿qué tal dirigía nuestro Bobby a sus actores y actrices? Bien. Dustin Hoffmann es un gran actor pero en Lenny va un paso más allá. Largos monólogos, pausas demoledoras, comicidad, dramaturgia, credibilidad, ambigüedad, rabia y rebeldía, vacuida vital y hastío son sólo algunas de las sensaciones que transmite el solo gesto o la sola modulación de la voz de nuestro Dustin (en su mejor papel, para mí, junto a “Pequeño Gran hombre” de Arthur Penn).

Pero claro, eran otros tiempos (años 60 y 70) y este abuelo cebolleta que les habla no acaba de situarse del todo en el año 2010. Cuando quiero volver a mi infancia, arropado bajo las mantas y aferrado a mi moza, veo Harry PotterTM (ojo al TM). Es muy agradable y está muy bien hecha (la producción inglesa se nota) . Pero cuando de veras quiero sentir cómo el cine me arranca la piel a tiras veo “Lenny”. Cuando se diferenciaban estas dos cosas nunca hubo peligro. Desde que ya no se diferencian… el cine está en peligro. Hoy en día una película como “Lenny” sería la obra de un maníaco. Una peli de ésas de “Cine Club”.

Me joroban mucho los Cine Clubs: todos suelen tener a un tipo que presenta las películas y en un tono generalmente “soviético” lanzan soflamas contra la ignorancia ajena. Cómo odio a estos tipos pero sobre todo cómo odio que de algún modo acaben teniendo razón. A veces creo que todo el mundo debe saber disfrutar de Harry PotterTM , pero a la vez temo que cada día menos personas del “nuevo público” sepan o quieran aprender a apreciar la genialidad interpretativa, el talento lietario y la sensibilidad brutal de Fosse: aprender a amar a “Lenny”. Porfa: denles en toda la boca a los soviets del Cine Club. Díganles: yo tengo 20 años y me encanta “Lenny”.

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